El emblemático Mano a Mano de Buñol, uno de los encuentros de bandas sinfónicas más esperados del calendario musical valenciano y español, propone por parte de los Feos (la Artística) una experiencia sonora que abarca dos siglos de historia y estética: desde la reelaboración del romanticismo alemán en las Metamorfosis sinfónicas sobre temas de Carl Maria von Weber, de Paul Hindemith, hasta el latido moderno y urbano de la Sinfonía nº 1 “Urban Lights”, del compositor valenciano Vicente Ortiz Gimeno. Dos mundos sonoros muy distintos, pero unidos por una misma vocación sinfónica: explorar la transformación. Así lo ha previsto la Sociedad Musical La Artística de Buñol
Paul Hindemith y las metamorfosis del pasado
Paul Hindemith (1895–1963), uno de los compositores alemanes más relevantes del siglo XX, escribió Metamorfosis sinfónicas sobre temas de Carl Maria von Weber (Symphonische Metamorphosen von Themen von Carl Maria von Weber) en 1943, durante su exilio en Estados Unidos. La obra parte de melodías poco conocidas del compositor romántico Carl Maria von Weber (1786–1826), que Hindemith transforma mediante un lenguaje moderno, vigoroso y rítmicamente incisivo.
Dividida en cuatro movimientos, esta suite orquestal —transcrita para banda sinfónica en múltiples ocasiones— no es una simple adaptación o arreglo, sino una verdadera relectura creativa. Hindemith toma motivos de Weber como pretextos para desarrollar estructuras sinfónicas complejas, explorando texturas contrapuntísticas y colores orquestales ricos, todo sin perder el carácter danzable y vivaz del original.
Desde la marcha inicial, brillante y meticulosamente orquestada, pasando por un Andantino de lirismo contenido, hasta el movimiento final —una fuga enérgica que muestra el dominio técnico de Hindemith—, la obra es un homenaje y, al mismo tiempo, una reinvención. Es, en definitiva, un puente entre la tradición germánica y la modernidad del siglo XX, donde la banda sinfónica encuentra una versión refinada de su potencial expresivo.
Vicente Ortiz Gimeno y la sinfonía de la ciudad moderna
En contraste con el diálogo con la historia que propone Hindemith, la obra de Vicente Ortiz Gimeno (Valencia, 1984), Sinfonía nº 1 “Urban Lights”, nos sitúa de lleno en el presente. Estrenada en 2023, esta sinfonía es un viaje sonoro a través de la experiencia urbana contemporánea: sus paisajes de acero y cristal, sus ritmos frenéticos, su vitalidad nocturna y su fragilidad humana.
Ortiz Gimeno, clarinetista, compositor y director, con formación internacional y una sensibilidad especialmente abierta a las nuevas tecnologías y lenguajes musicales, plantea en Urban Lights una sinfonía que no teme mirar hacia otros géneros. El jazz, la electrónica, las músicas populares urbanas y el minimalismo conviven con la tradición sinfónica para construir un discurso profundamente actual.
La sinfonía está estructurada en varios movimientos contrastantes que evocan distintos momentos del día y de la ciudad. Desde una obertura vibrante que sugiere el despertar urbano, hasta un lento nocturno cargado de introspección, Urban Lights despliega un caleidoscopio de sonoridades contemporáneas. La percusión cobra un papel fundamental, al igual que los recursos tímbricos y efectos sonoros que recrean ambientes y texturas propias de un espacio urbano: bocinas, trenes, luces intermitentes, voces lejanas.
Lejos de ser una descripción literal, la obra propone una visión poética de la ciudad como organismo vivo, con su caos y su belleza, su energía y su soledad. En el contexto de un certamen como el Mano a Mano de Buñol, donde la potencia y la expresividad de las bandas sinfónicas alcanzan su máximo nivel, esta sinfonía permite una experiencia sonora inmersiva y profundamente contemporánea.
Entre dos mundos: tradición y modernidad
La programación conjunta de estas dos obras en un mismo concierto no es casual: invita al oyente a reflexionar sobre el papel de la música sinfónica hoy. Mientras Metamorfosis sinfónicas nos recuerda que la innovación parte a menudo de una conversación con el pasado, Urban Lights reclama que la sinfonía —como forma— sigue viva y en evolución, capaz de representar nuestro mundo cambiante.
Ambas obras son, en definitiva, expresiones de una misma inquietud: transformar la materia sonora en narración, en experiencia, en arte. El Mano a Mano de Buñol, con su tradición de excelencia musical y su apuesta por repertorios exigentes, demuestra así que las bandas sinfónicas son un espacio privilegiado para este tipo de exploraciones. Ya sea desde el clasicismo romántico reinventado o desde el pulso eléctrico de la ciudad moderna, la música sigue siendo metamorfosis.













