El 49º Certamen de Bandas de la Diputación de Valencia ha cerrado su edición de 2026 confirmando una evidencia que ya no admite matices: la provincia de Valencia sigue siendo uno de los grandes epicentros europeos de la música de banda. A las puertas de su 50 aniversario, el certamen no solo mantiene su capacidad de convocatoria, sino que refuerza su papel como termómetro del estado real del tejido bandístico.
Durante dos intensas jornadas en el Palau de la Música de Valencia, las distintas secciones ofrecieron un recorrido completo por ese ecosistema, desde las formaciones más reducidas hasta las grandes agrupaciones, en un ejercicio colectivo donde la competencia convive con una evidente conciencia de pertenencia.
Benaguasil marca el listón
La imagen más contundente del certamen llegó en la Sección Primera, donde la Unió Musical de Benaguasil se impuso con claridad, logrando el primer premio y mención de honor con 369 puntos. Bajo la dirección de Juan Carlos Civera, la banda del Camp de Túria destacó por su solidez estructural y su capacidad para articular un discurso musical coherente.
Su interpretación de Second Symphony de Alfred Reed como obra libre confirmó una formación madura, capaz de sostener grandes arquitecturas sonoras sin perder claridad ni intención expresiva. El reconocimiento se completó con el premio a la mejor interpretación de la obra obligada, Reminiscencias, de Josep Vicent Egea.
El nivel de la sección quedó igualmente reflejado en las puntuaciones de la Lira i Casino Carcaixentí y la Unió Musical de Bocairent, ambas distinguidas con primeros premios, lo que refuerza la idea de una categoría especialmente competitiva.
Benimàmet y Moncada completan el cuadro de honor
La jornada del domingo cerró el certamen con las secciones intermedias, completando un cuadro de honor equilibrado y representativo.
En la Sección Segunda, la victoria fue para la Sociedad Instructiva del Obrero Agrícola Musical de Benimàmet, dirigida por Edgar López. Con Poema Sanférmico, también de Josep Vicent Egea, la banda alcanzó los 332,5 puntos y la mención de honor, imponiéndose a Quartell y Ontinyent en una sección marcada por la igualdad.

La Sección Tercera tuvo como protagonista a la Unió Musical de Moncada, que logró el primer premio y mención de honor con 335 puntos. Su interpretación de Images, de Suñer Oriola, combinó precisión técnica y sensibilidad, en una actuación que se vio reforzada por el premio al mejor solista del certamen, concedido al oboísta Vicent Benedicto.
Vilamarxant y Ador completaron la sección con actuaciones solventes, reflejo de un nivel medio cada vez más consolidado.
La base: Sant Isidre y la vitalidad de las pequeñas formaciones
La Sección Cuarta, que abrió el certamen en la jornada del sábado, volvió a poner en valor la importancia de la base del sistema. La Agrupació Musical Sant Isidre de València se alzó con el primer premio y mención de honor, alcanzando los 349 puntos.
Dirigida por Rafael Lasso, la banda destacó tanto en la obra libre, Kraken de Hugo Chinesta, como en la obligada, Xerebulta, de Gaspar Genovés Pitarch, en la que obtuvo además el reconocimiento a la mejor interpretación.
Un modelo que se reafirma
Más allá de los resultados, el certamen vuelve a evidenciar la fortaleza de un modelo sostenido por la Diputación de Valencia. Las ayudas económicas —tanto por participación como por premios— y una estructura por secciones bien definida permiten que bandas de muy distinto tamaño y trayectoria puedan competir en condiciones adecuadas.
El jurado, presidido por Mercedes Padilla y compuesto por figuras como Francisco Zacarés Fort, Maurizio Colasanti, Cristóbal Soler y Salvador Vázquez, aporta además una mirada plural que trasciende lo puramente técnico.
Más que una competición
Cada actuación en el Palau es el resultado de meses de trabajo colectivo. Ensayos, ajustes, decisiones interpretativas. El certamen condensa ese proceso en unos minutos, pero lo que realmente se evalúa es un modelo de funcionamiento, una forma de entender la música.
En este sentido, el certamen no es solo una competición: es un espacio de aprendizaje, de comparación y de construcción colectiva.
Mirando al cincuentenario
Con todas las categorías completas y bandas en reserva, la 49ª edición se presenta como un sólido preludio del 50 aniversario. El diputado de Bandas, Ricardo Gabaldón, subrayó el “altísimo nivel” de los participantes y el carácter del certamen como escaparate del potencial musical de la provincia.
El reto ahora no es menor: mantener ese nivel, reforzar su proyección y seguir siendo un punto de referencia.
Porque si algo ha quedado claro este año es que la música de banda en Valencia no vive de la inercia. Vive del trabajo constante, del compromiso y de una tradición que, lejos de agotarse, sigue reinventándose.
Y en ese contexto, el certamen continúa siendo su mejor espejo.










