- La persona: raíces, carácter y visión
Elisabeth Carrascosa, más allá de la candidata: las raíces de una mujer vinculada a la música y a su gente
Conocer a una persona antes de juzgar su proyecto. Puede parecer una obviedad, pero adquiere especial importancia cuando hablamos de alguien que aspira a asumir la responsabilidad de dirigir una organización tan singular como la Federación de Sociedades Musicales de la Comunitat Valenciana.
Elisabeth Carrascosa ha decidido dar un paso adelante y encabezar una candidatura alternativa a la presidencia de la FSMCV. Su nombre llega acompañado de una trayectoria profesional y académica notable, pero detrás de los títulos, los cargos y los proyectos hay una mujer que ha construido buena parte de su vida alrededor de la música, la educación y el compromiso con aquello que representa el movimiento de las sociedades musicales.
Natural de Turís, titulada superior en saxofón, doctora en Música, profesora especializada en pedagogía musical e investigadora universitaria, Carrascosa reúne una formación que le permite contemplar el fenómeno musical desde perspectivas diferentes: la interpretación, la educación, la investigación y la gestión de proyectos. A ello se suma su conocimiento previo del ámbito federativo y su colaboración histórica con la FSMCV y su Centro de Estudios.
Pero antes de hablar de programas, estructuras, financiación o escuelas de música, resulta interesante descubrir a la persona. Sus raíces, su manera de entender la música, las experiencias que han contribuido a formar su carácter y las razones que finalmente la han llevado a plantearse un reto de esta dimensión.
Porque cualquier proyecto de cambio necesita algo más que buenas ideas: necesita personas que crean en ellas y estén dispuestas a asumir la responsabilidad de llevarlas adelante.
En esta primera conversación queremos precisamente acercarnos a Elisabeth Carrascosa sin la etiqueta de candidata. Conocer a la mujer que existe detrás de la candidatura. Sus motivaciones, sus valores, su forma de entender el compromiso y también aquello que la ha llevado a considerar que ha llegado el momento de dar un paso adelante.

- Antes que candidata, ¿quién es Elizabeth Carrascosa? ¿Cómo se definiría personalmente y qué valores cree que han marcado más su manera de entender la música y el compromiso asociativo?
Soy, ante todo, una mujer del movimiento musical valenciano. Nací en Turís, y empecé a estudiar música en la sociedad musical de mi pueblo con seis años, siguiendo los pasos de mis hermanas. A los doce años entré a formar parte de la banda como saxofonista. Mi vida ha girado desde entonces alrededor de la música, inicialmente como intérprete, posteriormente como educadora musical, y más tarde como investigadora y gestora de proyectos. Profesionalmente, me he dedicado a la educación musical desde 1999, primero como docente de música en Primaria y desde 2011 como profesora asociada en la Facultad de Formación del Profesorado de la Universitat de València.
Personalmente, me definiría como una persona trabajadora, responsable, sosegada, alguien que sabe escuchar y que disfruta trabajando en equipo. Gran parte de mi formación y de la persona que soy se lo debo a la oportunidad que he tenido de criarme en el movimiento asociativo musical valenciano; el esfuerzo, la superación, la camaradería, y la belleza de construir entre todos algo más grande que uno mismo es algo que he vivido desde pequeña y que se aprende en nuestras sociedades musicales.
- La música exige dedicación y también renuncias. ¿Cómo ha influido su entorno familiar y personal en el camino que ha recorrido hasta hoy?
Sin duda estudiar música requiere mucha dedicación y disciplina, y desde pequeña he tenido el ejemplo de mi familia: mis hermanos y mis tíos músicos, José y Vicente Sausor de Buñol, y mi tío Pepe Miralles de Turís, al que le debo ser saxofonista. Así que en mi casa siempre ha habido música. Estoy infinitamente agradecida a mis padres por todo el esfuerzo y también a mi sociedad, que es como mi segunda familia; desde 1992 soy músico de la Sociedad Musical “La Artística” de Buñol y con ellos he participado en multitud de conciertos, grabaciones, certámenes, viajes y un sinfín de experiencias memorables, y sabiendo que todo es gracias al trabajo incansable y desinteresado de músicos, socios, simpatizantes y directivos; precisamente por eso valoro mucho el esfuerzo que hay detrás de cada proyecto y de cada sociedad musical.
¿Renuncias? Personalmente considero que no he renunciado a nada, la música solo me ha dado oportunidades, me ha permitido conocer a personas excepcionales, estudiar, investigar, trabajar en otros países y asumir responsabilidades profesionales muy distintas, incluida la gestión de proyectos de gran envergadura, lo que me ha enriquecido hasta llegar a ser la persona que soy hoy en día.
“Antes que candidata, soy una mujer que lleva toda la vida vinculada a la música.”
- ¿Recuerda el momento en que entendió que la música era algo más que una disciplina artística y que podía convertirse en una forma de construir comunidad?
Como miembro de la Sociedad Musical “La Artística” de Buñol, siempre he tenido muy presente que formaba parte de una gran familia, una gran comunidad cultural y social, pero mi experiencia en Brasil fue determinante. Trabajar como coordinadora pedagógica en el Proyecto Gurí, uno de los proyectos socioculturales más importantes de América Latina, me permitió comprobar de una manera muy directa el poder de la música como herramienta de transformación social. El Proyecto Gurí, considerado el mayor programa sociocultural brasileño de educación musical gratuita, atendía en la época a más de 42.000 alumnos y alumnas en 300 escuelas y contaba con una plantilla de cerca de 2.500 profesores y profesoras en todo el estado de São Paulo, gran parte del alumnado procedía de entornos desfavorecidos o en riesgo de exclusión social. Ocupar un lugar de gestión en la formación del profesorado y la coordinación de la elaboración de material didáctico en esta gran organización me permitió profundizar en mis conocimientos sobre la enseñanza colectiva de instrumentos en proyectos socioculturales y los beneficios del aprendizaje musical en grupo. A partir de ese momento se definió el proyecto de investigación y el objeto principal de mi tesis doctoral.
Pero más allá de los resultados académicos, aquella experiencia me reafirmó en algo que sigo defendiendo hoy: la música no solo se escucha y se vive, sino que es algo que transforma y nos transforma, y las sociedades musicales son las bandas, son orquestas, escuelas, coros, big bands…pero además son espacios únicos de aprendizaje, convivencia y participación democrática.
- En un contexto donde se habla mucho de gestión y estructuras, ¿qué cualidades cree que más necesita hoy una presidenta de la FSMCV?
Creo que, ante todo, para liderar la nueva etapa se necesita formación, escucha y cercanía. No se puede liderar un movimiento sociocultural tan diverso y extenso como el de las Sociedades Musicales de la Comunidad Valenciana sin conocer la realidad de cada territorio, de cada escuela de música y de cada junta directiva. Y, por supuesto, una buena capacidad de gestión. Mi trayectoria profesional me ha permitido implicarme en la gestión educativa y de proyectos desde diferentes responsabilidades y perspectivas, pero entiendo la gestión como una herramienta, nunca como un fin. Debe estar al servicio de la excelencia artística, de nuestras agrupaciones (bandas, orquestas, coros, etc.) y del talento de nuestros artistas: músicos, compositores/as y directores/as. Nuestro proyecto, Más participación, más futuro, se basa precisamente en esa idea: escuchar para comprender y comprender para construir juntos.










