En pocos lugares de Europa la música forma una red social tan extensa como en la Comunitat Valenciana. Casi seiscientas sociedades musicales, decenas de miles de intérpretes y centenares de miles de socios sostienen desde hace generaciones una de las estructuras culturales más singulares del continente.
Por eso, cuando la Federación de Sociedades Musicales de la Comunidad Valenciana (FSMCV) se reúne en asamblea para modificar sus estatutos, lo que está en juego no es solo una cuestión administrativa. Es también el equilibrio institucional de una organización que representa a uno de los movimientos culturales más arraigados del territorio.
La reciente Asamblea General Extraordinaria de la Federación de Sociedades Musicales de la Comunidad Valenciana, celebrada el pasado 21 de febrero, ha abierto un episodio de debate interno que muchos dentro del movimiento bandístico valenciano consideran uno de los más delicados de las últimas décadas. Y marca un punto de inflexión.
La Federación no es una entidad menor. Desde hace décadas constituye una de las redes culturales más extensas y singulares de Europa, un fenómeno social profundamente arraigado en el territorio. Hay más bandas de música que municipios.
Precisamente por ese peso institucional, cualquier modificación en su funcionamiento interno adquiere una dimensión que va más allá de lo meramente administrativo.
Dos cambios de gran alcance: mandatos ilimitados y listas cerradas
La Asamblea extraordinaria se convocó para votar diversas modificaciones estatutarias. Entre ellas destacaban dos propuestas especialmente relevantes.
La primera modificación controvertida planteó eliminar el límite de ocho años en el ejercicio de determinados cargos directivos y transformarse en mandatos ilimitados. Está modificación estatutaria se incorporó por prácticamente el mismo equipo que ahora gobierna la Federación, salvo que entonces Pedro Rodríguez era presidente y Daniela González vicepresidenta (ahora presidenta y proponente), Y entonces se aprobó sin ningún voto en contra lo que supuso un avance en la democratización y modernización de las estructuras de gobierno de la entidad, según manifestó entonces quien presentó la iniciativa.
Esta incongruencia es la que no entienden ahora los directivos y presidentes que llevan tiempo asistiendo a Asambleas y que no terminan de comprender este cambio más allá de los apetitos individuales de mantenerse en el cargo de diferentes personas. Alguno de los presidentes entrevistados por este medio en los últimos días nos ha transmitido literalmente que “si un 80% de los presidentes comarcales tienen que finalizar su mandato, pues pongamos a otros, la ocasión es fantástica para que haya cambios y demos paso a otras formas de hacer las cosas”. Un simple cálculo (560 sociedades se articulan con juntas directivas que, con una media de 15 integrantes, da una cifra de 8.400 cuadros directivos capaces de integrarse en los órganos de la FSMCV. Candidatos no faltarían.
La segunda modificación proponía sustituir el sistema electoral de listas abiertas vigente hasta ahora y uno de los rasgos más característicos de la democracia de la FSMCV. Las listas han sido siempre abiertas desde la fundación de la Entidad en 1968, lo que siempre se ha estimado como una lección para otros ámbitos como la política y una manera más eficientes de aceptar personas venidas desde todo el territorio sin someterse al poder establecido en cada momento. Recordemos por ejemplo dos casos muy ilustrativos y que hoy son historia relevante y unánimemente valorada dentro de la entidad: Manuel Muñoz, responsable de la Banda Federal durante años, entró desde una candidatura diferente a la de Pepe Almería en las elecciones de Peñíscola impulsado por lo abierto de las listas y los votos que recibió, por otra parte, el mismo Pedro Rodríguez, procedente de una directiva formada por Santiago Algado que para nada había pensado en incluir al de Potries entre sus filas. Activos, que sin lugar a dudas no habrían formado parte de la historia de la FSMCV si las listas hubiesen sido cerradas como se ha instaurado ahora, ya que con el sistema de listas cerradas la candidatura ganadora asumirá la totalidad de los más de veinte puestos de dirección. Esta situación favorece la ausencia de crítica o ante el miedo a “quedarse fuera de la lista” y permite que el equipo de gobierno se convierta en bunker difícil de ser enmendado y de modernizarse, por consiguiente, con nuevos miembros.
Ambas propuestas fueron finalmente aprobadas por la Asamblea.
Sin embargo, el proceso mediante el cual se produjo la votación ha generado un notable malestar en una parte significativa de las sociedades federadas.
Una asamblea sin debate
Según diversos asistentes, durante el desarrollo de la Asamblea no se permitió abrir un turno de debate previo a la votación de las reformas estatutarias.
Al menos un presidente de sociedad federada solicitó la palabra por cuestión de orden antes de que se procediera a votar. La intervención fue denegada desde la mesa de la Asamblea. Desde la Secretaría General y el asesor jurídico se argumentó que el debate ya había tenido lugar previamente en reuniones comarcales.
No obstante, varios participantes consideran que esa explicación no sustituye el debate formal que tradicionalmente se produce en el seno una Asamblea General (máximo órgano de la FSMCV), especialmente cuando se trata de reformas estatutarias de tanto alcance.
Las reformas merecen un Congreso
Incluso algún Presidente entrevistado por este medio apunta que reformas como estas no pueden decidirse en una Asamblea directamente sin que haya habido antes un Congreso donde se hayan producido debates y propuestas alternativas como ha sido costumbre en la federación que suele hacer un congreso cada 10 años, aunque ahora ya se llevan 15 desde el último (2011) lo que demuestra la intención de cercenar el debate actual. Añade este presidente “se pretendió hurtar ese debate llevándolo a las Asambleas comarcales, pero lo único que se realizaba allí era una exposición de parte sin apenas debate y cuando éste se producía, tampoco había resoluciones ni escrutinio sobre la aceptación de modificaciones que se proponía” –nos dijo, “como ocurrió en su comarca -La Tierra del Vino”.
La circunstancia que más incomodidad generó entre algunos asistentes fue que, pese a no abrirse turno de intervenciones, la presidenta de la Federación había tomado la palabra y con un vehemente discurso defendió casi acaloradamente las reformas planteadas.. Se cubrió por tanto un turno a favor de la propuesta, pero se evitó cualquier intervención en contra. Impropio de un debate democrático.
Cuando otros representantes intentaron intervenir, no se les concedió el turno.
Ese contraste entre la intervención de la presidencia y la ausencia de debate fue percibido por algunos asistentes como una situación poco habitual en una organización que históricamente ha presumido de su cultura participativa. Tratándose además de una organización social sin ánimo de lucro.
Una oposición inesperada
Pese a todo, el resultado de la votación reveló que existe una corriente crítica relevante dentro de la Federación.
Aproximadamente un 30 % de los votos emitidos se posicionaron en contra de la modificación estatutarias más importante.
Desde que existe este medio de comunicación, nunca se había visto una diversidad de opinión en el colectivo tan alta y mucho menos ante una propuesta de la Junta Directiva en el poder, con lo que tan solo podemos calificar el resultado como altamente significativo.
Detrás de esa oposición comienza a tomar forma un grupo de sociedades que, en las semanas previas a la Asamblea, habían empezado a organizarse públicamente.
Diez días aproximadamente antes de la reunión se presentó la plataforma vinculada a la web fed26.org, impulsada por representantes de distintas sociedades musicales que habían manifestado su intención de concurrir a las próximas elecciones federativas bajo el marco estatutario vigente hasta ese momento.
En un tiempo extraordinariamente breve, ese grupo logró articular una red de apoyos suficiente para reunir cerca de un tercio de los votos de la Asamblea. Para muchos observadores internos, ese dato revela que existe un debate latente dentro del colectivo federado.
Un momento delicado
La aprobación de las reformas no cierra necesariamente el debate. Más bien parece haber abierto una etapa nueva dentro de la Federación.
Por un lado, la eliminación del límite de mandatos permite a la actual presidenta optar nuevamente al cargo sin restricciones temporales. Por otro, el cambio al sistema de listas cerradas modifica de manera significativa la lógica de representación dentro de los órganos de gobierno.
En organizaciones con una base asociativa tan amplia como la FSMCV, estos cambios suelen tener efectos que van más allá de una simple reforma reglamentaria. Afectan a la percepción de equilibrio institucional, a la confianza entre las sociedades federadas y a la cultura interna de participación.
Un movimiento cultural atento en un debate que no está cerrado
Las sociedades musicales valencianas han demostrado históricamente una gran capacidad para resolver sus tensiones internas sin romper la cohesión de un proyecto colectivo que forma parte del patrimonio cultural valenciano.
Sin embargo, lo ocurrido en la última Asamblea sugiere que el debate sobre el modelo de gobernanza de la Federación está lejos de haberse cerrado.
La aparición de iniciativas organizadas, el surgimiento de nuevas plataformas y el significativo porcentaje de votos críticos indican que algo se está moviendo dentro de una institución que, durante décadas, ha sido uno de los pilares culturales más estables de la Comunitat Valenciana.
En los próximos meses, de cara al proceso electoral federativo, se verá si ese movimiento cristaliza en una alternativa estructurada o si la tensión actual se reconduce dentro de los cauces habituales de la organización.
Por ahora, lo que resulta evidente es que el mundo de las sociedades musicales —uno de los fenómenos culturales más singulares de Europa— atraviesa un momento de debate interno que muchos consideran decisivo para su futuro institucional.
A la espera
En una organización que durante décadas ha presumido de cohesión interna, el hecho de que en apenas diez días una plataforma haya logrado reunir cerca de un tercio de los votos revela que algo se está moviendo en el seno del movimiento bandístico valenciano. Si ese movimiento cristaliza en una alternativa organizada o se diluye tras la reforma estatutaria será una de las incógnitas que marcarán el próximo proceso electoral de la Federación a celebrar en el último trimestre de este año.













