Por Andrés Valero-Castells
Obra escrita por encargo del Ayuntamiento de Valencia, para celebrar la Capitalidad Verde Europea deValencia durante el año 2024.
Está previsto que el estreno se produzca el 20 de julio de 2025, en el Palau de la Música de Valencia, siendo la obra obligada en la sección de honor de la 137ª edición del Certamen Internacional de Bandas “Ciudad de Valencia”; evento al que muy cariñosamente dedicado esta composición.
Escribir esta obra ha sido un encargo verdaderamente especial. No en vano, los músicos valencianos cuando nos encontramos en cualqui- er parte del mundo solemos utilizar la expresión la millor terreta del món, para referirnos a nuestra región, y a nuestra capital en particular. Valencia es una ciudad maravillosa que conjuga a la perfección la tradición y la modernidad, pero no solamente por su historia, su arquitetura,su cultura, sus fiestas, su geografía o su clima, Valencia es ante todo Música. Y en este año para la historiase ha conseguido un hito, al ser la primera ciudad de la cuenca mediterránea en ostentar la capitalidadverde europea; dicho galardón pone de manifiesto un firme compromiso con el medio ambiente. Por tanto, siendo valenciano, músico y persona sensibilizada con la sostenibilidad, es un privilegio, una responsabilidad, y todo un honor componer esta obra.
Siempre he pensado que Valencia es un lugar absolutamente precioso para pasear disfrutando del entorno.De ese modo he querido plantear esta composición, como un gran paseo, más contemplativo que descriptivo, por los enclaves más sobresalientes y emblemáticos a nivel de la Naturaleza, que sin duda hansido los bastiones para conseguir el reconocimiento europeo. La obra se articula por tanto en un solo movimiento, pero claramente estructurado en seis secciones, que se explican a continuación.
- 1ª sección:
En la primera parte nos situamos en nuestro ecosistema más singular, el Parque Natural de l’Albufera. Partimos de cualquiera de los 5 embarcaderos que posee para dar un paseo nocturno en una de las típicas embarcaciones artesanales que surcan sus mansas aguas. El centro tonal de esta sección va evolucionando muy paulatinamente desde La bemol hasta Do, a través de un sonido pedal aparentemente estático, que simboliza el proceso de alcanzar la pleamar. Al mismo tiempo escucharemos acordes disminuidos que van apareciendo como si de claroscuros nocturnos se tratara, regados por la luz de la luna de Valencia, junto a intervenciones breves de carácter furtivo, motivadas por la peculiar fauna y flora del lugar.
- 2ª sección:
Llegada la alborada, nos situamos en el Jardín del Turia, columna vertebral de nuestra ciudad, y seguramente el parque urbano lineal más impresionante que existe. En marcado contraste con la primera sección, ahora la música está repleta de dinamismo, ritmo y vivacidad. Ha amanecido, y paseamos por elcauce viejo del río, observando la vida centelleante que toma forma cada mañana. En nuestro trayecto nos encontramos con largos senderos, instalaciones deportivas, lúdicas y culturales de primera magnitud, articuladas por los 19 puentes existentes. De entre todo lo observado en esta fase de nuestro paseo, quiero destacar el Palau de la Música, donde nacerá esta obra y en donde varias generaciones de músicos valencianos hemos tenido nuestra particular “catedral de la música”, reflejada en un punto culminante del discurso sonoro.
- 3ª sección:
El siguiente lugar que recorremos es La Marina, el Paseo Marítimo, y las playas de la ciudad. Desde cualquiera de ellas (Cabañal, Malvarro- sa, o Patacona), clavamos la mirada en el azul intenso de susaguas, y retomando el sonido acuático de la primera sección, ahora lo percibimos en suave movimiento, transmitiendo una sensualidad aparentemente caótica, por la libertad de las olas que frente a nuestra ciudad y como diría el gran poeta Gerardo Diego (1896-1987), cantan siempre el mismo verso pero con distinta agua. La imagen sonora acuosa, da paso a breves motivos que se entremezclan, como los bañistas disfrutando en nuestras playas, y de esa textura de multiplicidad surge el guiño a una canción popular emblemática: A la voreta del mar.
- 4ª sección:
La siguiente sección rinde homenaje a la feliz fertilidad de la tierra valenciana, encarnada en su Huerta, capaz deproveernos de los mejores manjares naturales en forma de arroz, cítricos, frutas y hortalizas. Pocas músicas reflejan tan bien su idiosincrasia como el Cant d’estil y las Albaes de l’horta. En 2006 escribí mi Rapsòdia sobre temes valencians para orquesta (AV62), y ya me inspiré en dichos géneros folklóricos. En esta ocasión he querido tomar prestado el breve fragmento de aquella obra en el que suenan las Albaes de l’horta, con la recreación del sonido de la dulzaina en los oboes, y el típico tambor, así como el bello canto característico, asignado al corno inglés. Si le pudiera explicar a mi querido abuelo Andrés este procedimiento de “música sobre músicas”, invocando aquí otra obra en la que ya cité dicho material, como buen labrador de huerta que fue, seguro que me diría que es como si estuviera empeltant.
- 5ª sección:
A estas alturas de la sinfonía, seguramente ya hemos percibido un contorno melódico absolutamente clave. Aparece como una premonición en el Port de Silla, toma presencia en sus elementos y en su conjunto mientras recorremos el parque del Turia, y es el alma que origina la acuátil danza de las olas de las playas valencianas. Se trata del motivo melódico inicial del pasodoble Valencia, del maestro almeriense José Padilla (1889-1960); instalado en el ideario vital del pueblo valenciano como una seña de identidad inconfundible y universal. Pero no solamente lo invoco por su significado, sino por la doble efeméride que se produce. En 2024 es el centenario del estreno de la zarzuela La bien amada del maestro Padilla, y en 2025 será el centenario del estreno de la adaptación del fragmento de su zarzuela como el pasodoble que hoy todos conocemos: Valencia, marcha de La bien amada. Además de quedar diseminado en toda la obra de manera omnipresente, esta sección en forma de ostinato está completamente elaborada sobre dicho motivo.
- 6ª sección:
Finalmente, en la última sección se retoman fugazmente a modo de reexposición algunos elementos característicos de las partes anteriores. Además toma protagonismo la melodía que se escucha en el piano justo al inicio de la obra, y que nos ha acompañado en todas y cada una de las transiciones entre los enclaves de nuestro paseo. Se trata del tema de la peculiar composición Vexations del genio francés Erik Satie (1866-1925), de quien en 2025 celebraremos el primer centenario de su muerte. Además del aniversario es perfectamente plausible que en este, mi paseo sinfónico, vayamos escuchando su música, dado mi gusto por su personalidad. En tiempos tan bélicos y desagradables como los que nos está tocando vivir, quisiera acabar este texto con un simpático aforismo salido de su pluma que siempre me hace sonreír y que dice así: Soy como alguien que confía en las flores, sin saber por qué. En nuestra Verde Valencia, tierra de las flores, de la luz y del amor, lo tendría fácil. En los últimos compases hay una referencia a la coda del Himno de la Comunidad Valenciana, escrito por el maestro valenciano José Serrano (1873-1941) en 1909, que pretende exaltar el sentimiento de valencianía que rezuma en toda la obra: Vixca València, Vixca, Vixca, Vixca!!
![CIBM25. [Obra obligada. Sección de Honor] “València Verda” de Andrés Valero – Castells](https://www.lasbandasdemusica.com/wp-content/uploads/2025/06/W-Andres-Valero-Castells-compositor-de-la-obra-obligada-del-Certamen-Valencia-Verda-750x827.jpg)












