Por David Gómez Zambrano*
En la Comunidad Valenciana, hablar de bandas de música es hablar de identidad, de tejido social y, sobre todo, de educación.
No en vano, la Federación de Sociedades Musicales de la Comunidad Valenciana ha defendido históricamente el papel de las sociedades musicales como agentes educativos de primer orden, complementarios —y en muchos casos imprescindibles— a la formación reglada.
Por eso sorprende, y no poco, el silencio de la Federación ante la reciente huelga del profesorado.
Se trata de coherencia
No se trata de exigir posicionamientos políticos ni de forzar alineamientos ideológicos. Se trata de coherencia. Porque si hay un colectivo profundamente entrelazado con el mundo de las bandas es, precisamente, el de los docentes. En las aulas de infantil, primaria, secundaria y conservatorios encontramos una presencia masiva de músicos de banda: instrumentistas, directores, compositores, educadores musicales… personas que sostienen, en gran medida, el día a día de nuestras sociedades musicales.
Muchos de ellos no solo enseñan en colegios e institutos, sino que dedican su tiempo libre a ensayar, formar y hacer crecer a las bandas de sus poblaciones. Son el puente natural entre la educación pública y la educación musical no formal. Son, en definitiva, el motor humano que mantiene viva esta tradición.
Y, sin embargo, cuando ese colectivo se moviliza para defender sus condiciones laborales y, por extensión, la calidad de la enseñanza pública, la Federación guarda silencio.
Resulta difícil de entender, especialmente si tenemos en cuenta que las propias sociedades musicales dependen en gran medida de lo público. No solo en términos de financiación, sino también de infraestructuras. Son innumerables las bandas que utilizan aulas de colegios e institutos para impartir clases, o incluso espacios de estos centros para ensayar cuando no disponen de locales propios. Existe, por tanto, una relación de interdependencia evidente.
Además, la labor educativa de las bandas no es una metáfora: es una realidad tangible. Las escuelas de música forman a miles de niños y jóvenes cada año, inculcando valores como el esfuerzo, la disciplina, el trabajo en equipo y la sensibilidad artística. Valores que también defiende la escuela pública. Ambas realidades no compiten, se complementan.
Por eso, cuando una de ellas se ve cuestionada o tensionada, la otra no debería mirar hacia otro lado.
Ni gesto, ni reflexión
No se pedía un posicionamiento radical ni una adhesión incondicional a una huelga. Bastaba con un gesto, una reflexión, un reconocimiento del papel del profesorado en el ecosistema musical valenciano. Bastaba con recordar que sin maestros —en el sentido más amplio de la palabra— no hay cantera, no hay relevo generacional, no hay futuro para las bandas.
Las sociedades musicales han demostrado a lo largo de su historia una enorme capacidad de adaptación y compromiso con su entorno. La Federación, como su máximo representante, debería estar a la altura de esa tradición.
Porque la música, en la Comunidad Valenciana, no solo suena: también educa. Y cuando la educación alza la voz, quizá la música no debería permanecer en silencio.
*David Gómez Zambrano (València, 1987) es docente, músico y gestor cultural vinculado desde hace años al movimiento bandístico valenciano. Formado en el ámbito de la educación y de la música, ha desarrollado buena parte de su trayectoria en contacto directo con las sociedades musicales de la Comunitat Valenciana, un ecosistema cultural que conoce tanto desde la práctica artística como desde la reflexión sobre su dimensión social y educativa.
Interesado especialmente en las relaciones entre cultura, participación y servicio público, ha colaborado en distintos espacios de análisis y debate sobre el presente y el futuro de las sociedades musicales valencianas, poniendo el foco en cuestiones como la formación, la democratización de las estructuras asociativas y el papel de la música como herramienta de cohesión territorial y humana.
A destacar su tesis doctoral que a partir del estudio de su agrupación musical en Alaquàs disección un periodo importante de la evolución de las sociedades musicales durante un siglo: El origen y primer siglo de evolución (1841-1950) del fenómeno bandístico en Alaquàs (València)










